Ingresos juveniles en Paraguay: desigualdades territoriales y de género persisten
Aunque el ingreso promedio de los jóvenes paraguayos aumentó levemente en 2023, persisten brechas significativas entre departamentos y entre hombres y mujeres. Expertos llaman a implementar políticas públicas focalizadas para reducir estas desigualdades y generar más oportunidades económicas para la juventud.
El ingreso mensual promedio de los jóvenes de 15 a 29 años en Paraguay alcanzó 2.255 mil guaraníes en 2023, ligeramente superior a los 2.167 mil de 2022, según la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, esta cifra global oculta importantes diferencias territoriales y de género.
Los departamentos con mayores ingresos son Asunción (2.845 mil Gs.), Central (2.472 mil Gs.) y Alto Paraná (2.471 mil Gs.), mientras que Concepción (1.719 mil Gs.), Caazapá (1.691 mil Gs.) y Guairá (1.608 mil Gs.) registran los promedios más bajos.
Las brechas por sexo son consistentes en casi todos los territorios. En San Pedro, los hombres jóvenes perciben 2.322 mil Gs. frente a 1.417 mil Gs. de las mujeres, reflejando desigualdades estructurales en el mercado laboral. La economista Laura Caballero, consultada por Datos Abiertos Py, señaló que “estas disparidades muestran que la juventud femenina enfrenta más obstáculos en el acceso a empleos mejor remunerados”.
El economista Gustavo Giménez, del Banco Central del Paraguay, explicó que “la concentración de ingresos más altos en la capital y zonas fronterizas responde a la dinámica del comercio, la industria y los servicios, mientras que los departamentos con menor ingreso dependen de actividades agropecuarias de bajo valor agregado”.
El análisis de pobreza también evidencia contrastes: en 2023, el 79,8% de la población paraguaya se clasificó como no pobre, pero en áreas rurales esta proporción cae al 73,2%. Departamentos como Canindeyú (13,4% de pobreza extrema), Concepción (12,3%) y Caazapá (10,6%) concentran los niveles más altos, en contraste con Asunción (0,7%) y Central (0,8%), donde la pobreza extrema es casi inexistente.
La socióloga Mariana Sosa, en un artículo publicado en Revista Desarrollo Rural, advirtió que “no basta con mejorar el promedio nacional, hay que reducir la desigualdad territorial y de género mediante políticas públicas diferenciadas para jóvenes rurales, donde las oportunidades de empleo formal son escasas”.
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